Se ha resaltado cómo Laureles representó un hito en la arquitectura del país, con el diseño de Pedro Nel Gómez, quien, según Víctor Ortiz, "quiso incorporar en una ciudad española de trazado hipodágico, es decir de cuadrícula perfecta, por primera vez en nuestro trazado urbano y arquitectónico, circulares, transversales y diagonales. El eje era la UPB".
Los habitantes del sector tienen un especial vínculo con el espacio en el que conviven y tejen lazos cada vez más fuertes que se soportan en el difrute. Susana Yarce cuenta que "Laureles fue concebida desde el principio como una ciudad jardín, un espacio para disfrutarlo, para caminarlo, para tener estas calles abiertas de familia, de disfrute. Hubo un tiempo en el que Laureles se apagó mucho y yo creo que está resurgiendo esta idea de lo que representa Laureles para Medellín. Y la razón por la cual estamos acá es esa, para ser parte de algo que está surgiendo nuevamente muy fuerte y muy rápido y queremos aportarle a eso."
Los parques de Laureles se han construído a partir de los usos de sus habitantes y se han ido transformando a través de los años, de la mano de las necesidades presentes, aunque haya debates actuales sobre su idoneidad, como lo cuenta Víctor Ortiz: "Laureles sí tiene parques, aunque en realidad el segundo parque es más una glorieta. El primer parque es un lote que no se vendió y que se arborizó y la gente lo empezó a llamar parque. En el diseño de Pedro Nel ahí iban casas. En literatura lo llaman como la Manga o parque de la proveeduría".
Los recuerdos de sus más antiguos habitantes se remontan hasta las historias de casas grandes contadas en familia, que terminaron siendo muy grandes para las nuevas familias que las ocuparían. Sobre esto, Cecilia Villegas dice: "nací en Laureles, en esta casa (Taller de Pintura), mi papá fue fundador de Laureles, esta fue la primera casa que se construyó en esta zona. Mi papá se llamaba Román Villegas. No había edificaciones atrás, no había edificaciones a los lados. Esto fue más o menos en 1938, 1939. Es la que tiene el antejardín más grande. Esto fue en una epoca totalmente residencial, donde todos los vecinos éramos amigos, y la gente después empezó a emigrar hacia El Poblado, y como ya se casaban, y como todas eran casas tan grandes entonces ya la familia se reducía entonces ya no querían vivir en casas tan grandes, pues la gente se fue yendo".
Laureles se reconoce hoy en la ciudad por concentrar una oferta de entretenimiento variada que recibe cada vez más turistas, tanto extranjeros como nacionales, e incluso locales, visibilizándose como una zona que requiere la atención de sus pobladores para evitar problemas posibles, como lo expone Santiago Jaramillo: "La zona está protegida por el tipo de negocios que llega a la zona, no la pueden convertir en un parque Lleras, queremos una zona bien amigable, bonita, paisajística, unos restaurantes bien ricos y con sitios cheveres hasta las 2 am". Igualmente, Fernando Kronfly, reconoce que "ya se volvió atractivo venir a Laureles por parte de gente de toda la ciudad. Para comer, para diversión, esparcimiento, tomar algo etc. La Avenida Jardín ha sido parte de la transformación de Laureles".
Andrés Alzate valora Laureles por las posibilidades que brinda a las manifestaciones artísticas y culturales, convirtiéndose en un territorio clave para la ciudad. Dice que "abre la posibilidad a que artistas nuevos puedan tener un espacio de exhibición en la galería y convocan a personas de toda la ciudad a realización de distintas actividades entorno a la cultura. Han decidido descentralizar el Poblado, han observado que las apuestas culturales se gestan casi que en el Poblado. Queremos demostrar que hay otras apuestas interesantes que están pasando en Laureles y que otras personas pueden venir".
Ángela Montoya destaca que "hay gente como los Mejía Vallejo, que tienen el café Vallejo, que son personas que nos pueden ayudar a hacer una parte de la historia", destacando así como parte del relato de este territorio a una familia que está ligada con su crecimiento y que tienen en el Café Vallejo una clave de su sentido de apropiación. "Hace 7 años Aníbal decía, que el quería tener un café donde la gente pudiera ir a conversar, hasta ese momento no había, ya ha empezado a transformarse, El Café Vallejo lo creo Aníbal diciendo eso, porque es dónde se juntan a hablar los mayores", relata Felipe Tabares, habitante de la zona.
En Laureles han surgido iniciativas que hoy son rasgos de ciudad, como el mercado campensino, el que, según nos cuenta Carlos García, habitante del territorio, apareció en el segundo parque hace algunos años: "El mercado campesino nació acá en el Segundo Parque de Laureles, producto de la intervención que se hizo con los campesino de San Cristóbal. El Municipio se ha apoderado de esa marca y lo ha llevado a otros lugares de la ciudad. Este espacio es tradicional y se lleva a cabo todos lo sábados de 6 a.m. a 1 p.m."..
Niños, jóvenes y adultos comparten espacios comunes día a día en Laureles, llevados por la búsqueda de entretenimiento familiar o personal, cuentan siempre con la confianza de que en este sector hallarán una oferta apropiada para compartir con los seres cercanos, como lo resaltó Carlos Escudero: "Frecuento la zona comercial, con mi familia, es una zona muy familiar.". Igualmente, rescata Carlos, que la posibilidad de seguir disfrutando de espacios públicos como los parques, debe partir de la colaboración de todos quienes los habitan: "este parque (Primer Parque de Laureles) lo tiene que cuidar uno mucho, ha evolucionado mucho, primero esto era casi que un sitio de antro, aquí venían alcohólicos, drogadictos, claro que no falta el drogadicto pues, pero ha cambiado mucho, gente de bien".